Me abro de piernas para que el deseo se abra también.
Y sin miedo a caerme,
me dejo arrastrar por la boca que se abre.
Desvisto las pecas multiformes de mi deseo
y me siento a esperar.
Quizás llegue más tarde,
quizás no conozca los atajos.
No me importa, no demasiado.
Dejo caer la melena
sobre mis hombros recién lavados.
Espero por la mano que me tome de los cabellos.
La presión exacta, mezcla de violencia
dedos fértiles del amante.
Cruzo las piernas lubricadas,
tengo tiempo .
Me voy a quedar a esperar tu boca,
tu sexo.
Pero por sobre
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