Es difícil sumar a estas alturas de la vida en las que resulta evidente que
vivir cuesta, y mucho.
Recuerdo que de niña tomaba el ábaco y me dedicaba a sumar, era tan feliz
sumando porque se me daba "fácil" el vivir contando lo bueno, lo
agradable y lo sencillamente luminoso, luego la vida da sus golpes, golpecillos
y palizas; y en las sacudidas no sólo se llega a olvidar el 1 + 1= 2, sino que
ya se hace un hábito pesimista el sólo restar.
Y que si restamos. Restamos la luz de cada día por uno o varios
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