No hay otra manera de describirlo. Todo comenzó con la llegada de la famosa paleta de jabugo pata negra; después, mi hermana que llegaba tarde en el avión y, por ende, se entretuvo en el duty free comprando whisky de 18 años. La siguieron días de lujuria y perdición, léase a lo menos dos botellas diarias, comidas a destajo y poco más que intoxicación de pelambres familiares e internacionales. Como guinda de la torta, la Nochebuena, fecha para el recogimiento, la introspección, el análisis y la simpleza. Así que continuamos atacando el jamón y, de fondo, nos dimos con un
... Leer más