Los monjes tibetanos acostumbran rezar sus oraciones haciendo girar cilindros en los que éstas se encuentran inscritas. Girar enérgicamente los cilindros se presume que envía las oraciones al espacio divino. A veces, un monje puede mantener una docena o más cilindros girando simultáneamente, como en aquel acto de circo en el que se balancean platos en el extremo de largas cañas. El monje quizás esté pensando en el almuerzo, o en su futuro religioso o en cualquier cosa mientras pone a girar los cilindros. Pero cuando el monje asume el rol de "persona religiosa" y se muestra obvio ante sí ... Leer más