Este verano leí en el Economist que una misión de evangelizadores protestantes habían sido expulsados de Marruecos. Las autoridades de Marruecos, como país musulmán, no permiten que otras religiones se prediquen en su suelo, pero estos evangelizadores habían encontrado una vía legal para llevar a cabo sus propósitos; adoptar niños, a los que podían transmitir su fe como padres. Parece ser que la expulsión fue muy dolorosa para padres e hijos, los cuales tras largos años de convivencia se profesaban un profundo afecto.
Tenemos registro de momentos históricos en los que el nuevo poder quema los vestigios del poder anterior
... Leer más