Admiro a
los hombres que admiran. No a muerte pero los admiro. ¿Que contrasentido no?
Admiro porque de hecho soy poco admirador del ente y conjunto social. Poco o
nada dado a incomprender actos cualesquiera. Poco dado a quedar con la boca
abierta de impresión.
Y me admiro
por tanta falta de admiración. Casi todo para mi cae por su propio peso o por
motivos –quizás no incomprendido- pero muy lejanos a nuestra creación y
participación original. No hemos inventado nada que un largo camino de historia,
tiempo, circunstancia, vivencia o experiencia y costumbre no nos haya regalado.
Quien crea
... Leer más