Una mujer y un hombre. Un suave acercarse y alejarse de todo. Un vaivén, primero suave, luego más intenso; al principio imperceptible, surgiendo, vibrando, remeciendo, agitando, destrozando...Cuando el terremoto golpeó con todo a la ciudad de Santiago, promoviendo los hoyos de sus calles a la categoría de cráteres con tanta potencia que de ahí en más las santiaguinos se refirieron al sismo como "El Evento"(1), una mujer y un hombre habían terminado de experimentar su propio movimiento telúrico hace escasos quince minutos. Lejos de la evidente metáfora sexual que usted puede haber captado en el enunciado anterior, lo que había
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