que miran la racionalidad como opuesta a las facultades más hermosas y potentes del ser humano, como el amor (o el odio), la fe, la esperanza, (o la desesperación), la intuición, el cariño, el afecto, la sexualidad, el disfrute, la pasión, el fútbol mismo, qué tiene de racional, es una pura pasión.
Pero la racionalidad no se opone a estos potentes impulsos, como no se opone al estallido de un volcán, a un maremoto, al estruendo de un rayo o de un trueno, porque las fuerzas de la naturaleza no son racionales, como tampoco son racionales los impulsos de los
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