Hoy tengo ganas de hacer nada. Aún ni siquiera sé si quiero seguir escribiendo. El día está nublado, el sol entre las nubes, engañándonos a todos, porque igual sus rayos llegan a nosotros. Es un día pegajoso, abochornado, húmedo. Siento cansancio en mi cuerpo, la "mochila" emocional pesa demasiado en mi espalda. Estoy aún en cama, sabiendo que debería haberme levantado hace rato y hacer todas las cosas que tengo pendientes: trámites penosos con respecto a la muerte de mi madre, hacer las compras del mes en el supermercado; miro la despensa y está pidiendo a gritos la mercadería; ufff...no
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