La envidia, nace de lo más profundo de nuestro ser (inconsciente) y es hija directa del egoísmo,
entonces debemos cortar de raíz ese egoísmo donde?, en la oración , pidiendo en
ese trato profundo con DIOS, que nos permita
ver en nuestras actitudes e intenciones y en ese mismo momento pedirle que su
gracia permita ese cambio; a veces no será necesario pedirle porque si oramos
frecuentemente, tendremos siempre nuestros sentidos y espíritu fijados en
Jesucristo y por consiguiente automáticamente tendremos esa disposición de
humildad que mata el egoísmo. Pero hay que tener cuidado, nuestra oración debe
de buscar al
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