Joaquin Garcia-Huidobro, El Mercurio
En la lucha política tradicional, el destinatario de
los ataques era siempre el adversario. Si la cosa pasaba a mayores,
entonces la política se transformaba en guerra, pero se mantenía la
idea de que el receptor del ataque era siempre el adversario. Esta
lógica cambia con las huelgas de hambre. Aquí el primer daño lo sufre
uno mismo, lo que les da una enorme grandeza.
La huelga de hambre de los mapuches, como la reciente
de Guillermo Fariñas en Cuba o la del irlandés Bobby Sands, participa
de esa grandeza. Sin embargo, no sólo podemos preguntarnos
... Leer más