Jean-Pierre Langellier, Le Monde
“La mina llora a menudo”, confió uno de los “33” en los meses
anteriores al derrumbe en la mina San José. Ella vertía lágrimas de
polvo y de grava. Todos los que descendían sabían que la mina de cobre
y de oro, de más de un siglo, no era segura. Unos 80 accidentes fueron
señalados en el transcurso de las décadas. La mayoría de los antiguos
fue víctima o testigo de desgracias más o menos graves. Convulsiones y
escurrimientos de guijarros eran frecuentes. En 2007, la mina fue
cerrada después de la muerte de un obrero.
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