Ni vampiro ni muerto viviente,
Aunque algo de muerto y de perdido,
Y de desangrado y de hambriento hay que tener,
Para escribir poemas,
Para publicar esa letra negra con enfermiza ritualidad.
Transformando los momentos en versiones reptiles,
Los sueños en
mentiras románticamente alineadas en el blanco suspendido.
Gritando en el desierto, confesándose en un mall.
Si, lo admito, algo de vampiro tengo
Pero tu sangre es hiel y mis dientes son de lana.
Mi ataud es mi craneo.
Se cierra y no entra la luz, ni el ruido, ni tú.
Cuando lo hace el tiempo se detiene y entonces;
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