Dedicado a....
En el misterioso e intrincado camino,
en ese traslado, a veces sin sentido,
a través del tiempo
En el cruzar del desierto árido
la fortuna me sonrió:
me encontré frente a un oasis
- contigo - cuyo nombre desconozco
Pero para mí tendrás muchos nombres,
te llamaré como las más bellas flores:
rosas, camelias, orquídeas…
como las más preciadas y finas piedras preciosas:
rubíes, esmeraldas, zafiros…
También serás:
cielo, luna, sol;
sonrisa, alegría, dulzura
Podría darte mil nombres,
pero, ¿para qué más?
si el infame destino, que goza con mi padecer,
me prohíbe pronunciar cualquiera de ellos ante
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