Pucha que me gusta mi
auto, me encanta mi auto, estoy enamorada de mi chanchito verde, mi cenicero
con ruedas, mi sala de conciertos móvil, mi cápsula de tiempo, mi terreno nómada,
mi espacio de solitud mental y espiritual, mi ventana con vista al mundo.
Es rico tener bici, es práctico
tener moto, es lujoso tener yate, es chabacanamente goloso tener avión, pero
tener un autito, en el que te instalas con tu música, tu tiempo, tu calma y
también a veces, tus buenos garabatos y despotricaciones que no escucha nadie
porque tienes las ventanas cerradas, es rico, oh yes.
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