Hay publicidad buena y hay publicidad mala. El viejo truco del almendruco os ayudará a distinguir la buena de la mala para que no perdáis el tiempo en la que no vale la pena.
La publicidad buena:
Aquella cuyo objetivo principal no es económico, sino formativo.
La que va dirigida al público general y no a segmentos de mercado concretos (como niños, ancianos, personas con determinado status económico, etc.) de forma que cualquier destinatario de la publicidad pueda identificarse con el mensaje y no sentirse discriminado por no pertenecer a ese determinado segmento de la población o categoría social.
La
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