Le conoció una mañana de esas que no amanecen ya. Le vio pasar solo con la mirada baja, Como oculto en sus propios pensamientos. Levaba sus manos dentro de los bolsillos. Los sujetaba fuertemente, como sosteniéndose para no caer.15 años después de haberle visto a él, por primera vez, parecía entenderle. Recordó entonces que las historias de amor, Al menos las más bellas, no tienen finales felices.Aún así, tienen un hermoso color a sangre.Ibagué - Santa Marta.... Leer más