¿Qué tiene el arrebol, mi pre-marido e Internet? Todo lo anterior, tiene en común develar mi oscura aptitud adictiva y, hasta ahora, mi oculta capacidad para enviciarme, aunque sea intermitentemente. Cuando estaba acostumbrada a beber el famoso refresco (que no vuelvo a nombrar si no me pagan la publicidad) recuerdo, que a la hora que se me antojara hacía lo posible por obtenerlo. Rompía el chanchito, salía en medio de la oscuridad de la noche, hacia el siniestro sector de las botillerías, dentro de la población o barrio de turno. Lo hacía como una alcohólica conocida y pobre, ... Leer más