Joaquín Morales, La Nación Buenos Aires
Amado Boudou fue esta vez el emisario brutal del kirchnerismo para
maltratar a los jueces; en febrero pasado, esa tarea la había asumido,
personalmente, Cristina Kirchner. No es bueno que el presidente de la
Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, deba salir a replicar los desvaríos
de funcionarios arrogantes y provocadores. No le quedó, sin embargo,
otra alternativa. Lorenzetti cumplió con elegancia su asidua misión en
este mundo: decirle al Gobierno que hay cosas que no puede hacer. La
tensión entre los Kirchner y la Justicia es ya una fractura expuesta.
La furia oficial se entiende
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