Jorge Fernández, La Nación Buenos Aires
Dos enemigos prehistóricos duermen, pero se acechan por los siglos de
los siglos en la casa que jamás ocupó Guillermo Brown. Separados apenas
por un metro y el cristal de una vitrina se vigilan un gliptodonte y un
gran tigre dientes de sable. Sus fósiles fueron hallados en las
inmediaciones de Colonia del Sacramento, y un cartel recuerda que en
Arizona hallaron una vez un cráneo de otro gliptodonte juvenil con dos
perforaciones en forma oval, "probablemente debido a un ataque de estos
felinos". El tigre de mordida fatal persiguió al mamífero acorazado a
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