Un joven fue a ver a
un sabio maestro y le preguntó:
-Señor, ¿qué debo
hacer para conseguir lo que yo quiero?.
El sabio no contestó.
El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se
marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna
respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta:
-¿Qué debo hacer para
conseguir lo que yo quiero?
El sabio le
dijo:
-Ven conmigo.
Y se dirigieron a un
río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron
cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en
el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo.
Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando
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