Cambiar de casa significa terminar y comenzar, aún no superas la tristeza por lo que dejas e inmediatamente comienzas a alegrarte por lo que vendrá, se encuentran ambos sentimientos en todo instante. Pero ???A quien se muda Dios lo ayuda??? dice el refrán.
¿Pero, y todo lo que conlleva ese cambio?, vender, embalar, ordenar, clasificar, encuentras cosas, muchas cosas que creías olvidadas y debes abandonar otras.
Lo que más cuesta es deshacerse de cosas, pequeñeces que son y serán parte de tu historia.
Y comenzar otra vez. ¿Una oportunidad?, ¿Un desafío?
Creo que lo más simple es mirar los cambios como oportunidades de volver a hacer, de renacer de rehacer.
Pero de eso no estoy tan segura.
De lo que si estoy segura es que los cambios a mi me producen insomnio. :(