Amantes de la naturaleza, he aquí una historia para todos aquellos que disfruten
de una buena tarde de parque.
Santiago es una ciudad ruidosa, repleta de edificios, micros, y gente tensa.
Aún así se pueden encontrar ciertos espacios secretos y maravillosos dónde uno
puede respirar, relajarse y aislarse de tanta tensión citadina. Son esos
pequeños parques que abundan en comunas como Ñuñoa y Providencia. Aquí se
pueden hacer paseos, pic-nics o simplemente nada, pastar un rato mirando los
árboles. En períodos como estos, donde el care'gallo pega más fuerte que nunca,
un plan como este no cae nada de mal.
Hacíamos mi muchacho y yo haciendo un estupendísimo picnic, todo perfecto,
pastito, arbolitos, comidita rica y puro amor (vale la pena mencionar aquí un
estupendo grupete de loritos chapoteando en una poza para matar el calor -
supongo que a
(Ler mais)