El aroma, la fragancia tuya
me ha hechizado
al extremo de quedarme
eternamente entre tus pechos.
Me duermo como bebé
agazapado, adherido al beso
dulce, sonriente de tu vientre
suave y fragil a mis deseos.
La noche avanza entre
el universo y la ternura
dimensiones lejanas
pero precisas al sueño
de estar contigo.
Me siento invulnerable
protegido como feto
en útero, como huevo en nido
me he vuelto pequeño
que se agarra a ti
para quedarme sin sentidos
dentro del dormir
dentro del olvido
de ser hombre y
transformarme en niño...