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Últimos artículos de Florencia Seguel

Florencia Seguel

Dios mio!!!..

hace 2 semanas
Ayúdame a decir la palabra de la verdad en la cara de los fuertes, y a no mentir para congraciarme el aplauso de los débiles. Si me das dinero, no tomes mi felicidad, y si me das fuerzas, no quites mi raciocinio. Si me das éxito no me quites la humildad. Si me das humildad, no quites mi dignidad. Ayúdame a conocer la otra cara de la imagen, y no me dejes acusar a mis adversarios, tachándoles de traidores porque no comparten mi criterio. Enséñame a amar a los demás como me amo a mí mismo, y a juzgarme como lo hago con los demás. No me dejes embriagar con el éxito cuando lo logre, ni desesperarme si fracaso. Más bien, hazme siempre recordar que el fracaso es la prueba que antecede al éxito. Enséñame que la tolerancia es el (Leer más)
Florencia Seguel

Te deseo....

hace 3 semanas
Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar.   Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar   Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro   Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa (Leer más)
Florencia Seguel

¿Saben de qué les voy a hablar?.....

hace 2 meses
Esta historia comienza cuando Nasrudin llega a un pequeño pueblo en algún lugar lejano de Medio Oriente.Era la primera vez que estaba en ese pueblo y una multitud se había reunido en un auditorio para escucharlo. Nasrudin, que en verdad no sabía que decir, porque él sabía que nada sabía, se propuso improvisar algo y así intentar salir del atolladero en el que se encontraba.Entró muy seguro y se paró frente a la gente. Abrió las manos y dijo: -Supongo que si ustedes están aquí, ya sabrán que es lo que yo tengo para decirles. La gente dijo: -No... ¿Qué es lo que tienes para decirnos? No lo sabemos ¡Háblanos! ¡Queremos escucharte! Nasrudin contestó: -Si ustedes vinieron hasta aquí sin saber que es lo que yo vengo a decirles, entonces no están preparados para escucharlo. Dicho esto, se levantó y (Leer más)
Florencia Seguel

¿Saben de qué les voy a hablar?.....

hace 2 meses
Esta historia comienza cuando Nasrudin llega a un pequeño pueblo en algún lugar lejano de Medio Oriente.Era la primera vez que estaba en ese pueblo y una multitud se había reunido en un auditorio para escucharlo. Nasrudin, que en verdad no sabía que decir, porque él sabía que nada sabía, se propuso improvisar algo y así intentar salir del atolladero en el que se encontraba.Entró muy seguro y se paró frente a la gente. Abrió las manos y dijo: -Supongo que si ustedes están aquí, ya sabrán que es lo que yo tengo para decirles. La gente dijo: -No... ¿Qué es lo que tienes para decirnos? No lo sabemos ¡Háblanos! ¡Queremos escucharte! Nasrudin contestó: -Si ustedes vinieron hasta aquí sin saber que es lo que yo vengo a decirles, entonces no están preparados para escucharlo. Dicho esto, se levantó y (Leer más)
Florencia Seguel

HUMILDAD......

hace 4 meses
Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo  en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:- Además del cantar  de los pájaros,  ¿Escuchas   alguna cosa más?Agudicé mis oídos  y   algunos segundos después  le respondí:- Estoy escuchando el ruido de una carreta...- Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.Pregunté a mi padre:¿Cómo sabes  que es una carreta vacía si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió:- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía,  escuchando el ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna,  presumiendo de lo que tiene, de lo que sabe, de sus logros, sintiéndose superior al resto,  haciendo de menos a la gente, tengo la impresión (Leer más)
Florencia Seguel

HUMILDAD......

hace 4 meses
Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo  en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:- Además del cantar  de los pájaros,  ¿Escuchas   alguna cosa más?Agudicé mis oídos  y   algunos segundos después  le respondí:- Estoy escuchando el ruido de una carreta...- Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.Pregunté a mi padre:¿Cómo sabes  que es una carreta vacía si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió:- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía,  escuchando el ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna,  presumiendo de lo que tiene, de lo que sabe, de sus logros, sintiéndose superior al resto,  haciendo de menos a la gente, tengo la impresión (Leer más)
Florencia Seguel

HUMILDAD......

hace 4 meses
Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo  en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:- Además del cantar  de los pájaros,  ¿Escuchas   alguna cosa más?Agudicé mis oídos  y   algunos segundos después  le respondí:- Estoy escuchando el ruido de una carreta...- Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.Pregunté a mi padre:¿Cómo sabes  que es una carreta vacía si aún no la vemos? Entonces mi padre respondió:- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía,  escuchando el ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna,  presumiendo de lo que tiene, de lo que sabe, de sus logros, sintiéndose superior al resto,  haciendo de menos a la gente, tengo la impresión (Leer más)
Florencia Seguel

Un Cuento para la vida....

hace 4 meses
Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: -Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?. El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: -¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio le dijo: -Ven conmigo. Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando (Leer más)
Florencia Seguel

Un Cuento para la vida....

hace 4 meses
Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: -Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?. El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: -¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio le dijo: -Ven conmigo. Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando (Leer más)
Florencia Seguel

Un Cuento para la vida....

hace 4 meses
Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó: -Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?. El sabio no contestó. El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda. No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: -¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero? El sabio le dijo: -Ven conmigo. Y se dirigieron a un río cercano. Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo. Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando (Leer más)