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Doctor de Cabecera

Crónicas Tomasinas: Esperando el...

hace 3 años
Tomás Vicente, El Rey Tomás, Reinaba en los mundos De Tele y juguete, De lámina y parrilla. En el reino de la Tele gozaba de sus “Padrinos Mágicos”, de sus “Power Rangers”, su "Avatar "y su "Naruto". En el reino del juguete de ciudades se llenaba, de autos, camiones, soldados y aviones, animales y dinosaurios, su reino adornaban. En el reino de las láminas todos los álbumes eran bienvenidos: para saber y contar, hasta la última moneda, en lámina cambiaba. En su mundo de parrilla el príncipe ordenaba que anticucho no faltara y que las brasas siempre dispuestas para eventual celebración. Tomás Vicente, El Rey Tomás, no está más.. y todos los reinos lloran porque sin él nada tiene sentido y sin sentido nada vale la pena.. la pena de no sentirlo, de no escucharlo, de no verlo.. Todo llora (Leer más)
Doctor de Cabecera

Tomas Vicente

hace 3 años
Tomás Vicente no fuiste un accidente, niño valiente, precoz seductor, el Gran Besador, mini guachaca, bailarín de a peso, poeta patriota, coleccionista insaciable, contador de baldosas, pequeño Avatar, Power Ranger, Ayudante doctor, Amigo de todos, Devoto de Restaurantes, Piropero principiante, Conversador ameno, Chupador de orejas, Fanático del tallarin con salsa, Ketchup- adicto, Fabricante de ciudades en miniatura, Constructor de castillos areneros, Ciclista intrépido, Motociclista loco, Engominado colegial, Varoncito perfumado, Alma gemela, Alma de mil fiestas, Niño carnívoro, Príncipe de la parrilla, Devorador de anticuchos, Guaripola dieciochero, Conchita de su madre, Aprendiz de Jedi, Sorbetero de té, Dulce compañero de cama, Modelo de Colloky, Interrogador asertivo, Defensor de causas perdidas, Alma sensible, Ángel de mi guarda, Amor incondicional, Hijo amado.. Hijo amado.
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Para Tomás

hace 3 años
Ya no está Tomás, no está su sonrisa y su mirada infinita. Ya no está Tomás, no están sus ojos de cielo ni su accionar travieso. Ya no está Tomás, no están sus besos ni su dormir sereno. Ya no está Tomas y los juguetes se quedaron sin dueño, las espadas sin guerrero.. todo llora a lamento. Lloran los autos, lloran los dinosaurios, lloran los animales de la selva, lloran los cuentos y las películas, lloran las pelotas y peluches, a Tomás todos lloran. Ya no está Tomás, mi hijo, mi compañero, mi cómplice y mi socio.. Ya no está Tomás y aún puedo verlo corriendo por los pasillos, regalando un pensamiento, robando un beso, seductor precoz, bailarín de a peso, poeta patriota, rockero ochentero... Ya no está Tomás y todo me sabe a recuerdo... yo que daría mi vida, (Leer más)
Doctor de Cabecera

Oda a la Enfermería

hace 3 años
En cuidados y afecto Nadie te supera…Fuente de amor y desvelo;En tus palabras encuentro consuelo:Remedio para el dolor y la pena. Medicina sin ti no tiene afecto:Eres tú, quien me llena de consejo.Río de esperanza y templanza,__BEM_B__ncansable vigía de mis anhelos.Angel de mi guarda, hoy te agradezco.
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Solsticio de Invierno-La fiebre de un...

hace 3 años
Con la llegada de los años 70, la música “Disco” y John Travolta encarnando a Tony Manero, el rey del baile y de la noche sabatina comenzó mi viaje de transición de niño a adolescente... Los primeros pololeos, los besos con lengua, las caricias prohibidas, el despertar sexual, las fiestas de colegio, las primeras borracheras, estaban a la órden del día . Los primeros romances no se hicieron esperar y todo lo aprendido en mi infancia lo puse en práctica para el éxito anhelado: me vestía bien, usaba un agradable perfume, era atractivo, tenía desplante y mucha labia, conocía de memoria los pasos de bailes de moda, y mi personalidad me permitían iniciar una conversación, conocer y enamorar a una muchacha. Hacia fines de la época escolar conocía por primera vez lo que era sentirse enamorado y con ello terminaba (Leer más)
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Solsticio de Invierno-Personajes...

hace 3 años
Adolescencia sabe a cambios, desajuste, crisis, incertidumbre..caos. El caos ayuda a romper mundos y a engendrar otros. En esa transición surgieron una serie de personajes que me acompañaron y me ayudaron a forjar mi personalidad: El hermano Alberto, el “gringo”, un Hermano Marista, mi profesor, mi amigo, mi mentor, mi confidente, mi hermano, quien me enseñó la devoción a la Virgen María, la pasión por la historia, la buena escritura, la narrativa, el buen trato, la caballerosidad, la vida al aire libre, la solidaridad, la fortaleza. Ronald, mi amigo-hermano, mi compañero de curso, mi vecino, mi compañero de juegos, mi cómplice, mi camarada, quién me enseñó el amor por el Cine, la buena música, la lectura de cuentos, el sentido estético, la historia de la Arquitectura, los placeres de viajar y recorrer el mundo y la amistad a toda prueba. (Leer más)
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Solsticio de Invierno-Vientos y cenizas...

hace 3 años
Corría el año 1970 y el mundo perfecto de la primera infancia se rompió en medio del conflicto y la lucha fraticida que invadió cada rincón del corazón de los chilenos y de la Patria misma. Por aquellos tiempos mis padres se trenzaban en discusiones de pareja, muchas de las cuales terminaban en portazos, insultos, huídas o con las golpizas correspondientes a nosotros, las víctimas inocentes, los hijos. En las reuniones familiares, mi madre discutía airadamente con mis tíos Mario, Edmundo y Eric por la llegada al poder de la Unidad Popular, la alianza socialista-radical-comunista que llevaría a la presidencia al Doctor Salvador Allende. Las posiciones se habían radicalizado y el clima de enfrentamiento rompía la armonía que había caracterizado a la familia en los años previos. De aquella época recuerdo las largas filas de personas para conseguir una canasta (Leer más)
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Solsticio de Invierno-Los personajes...

hace 3 años
No puedo dejar de recordar a aquellos personajes que desde mi nacimiento hasta los 10 años me marcaron con su presencia, sus palabras y vivencias compartidas, en lo más profundo de mi ser... Mi abuela Elbia, la madre de mi padre, era encantadora. La recuerdo siempre sonriente, hablando con un tono elevado, abrazándome, acariciándome, atendiéndome, contándome sus anécdotas, persiguiendo a mi abuelo por los pasillos, acompañándome a ver televisión, mostrándome su diploma enmarcado... De ella aprendí el humor y la ironía; el hablar fuerte y claro; la necesidad del afecto y del contacto físico; el amor incondicional de la madre y el apego por la tradición. Mi abuelo Julio, el padre de mi padre, era un cascarrabias. Lo recuerdo siempre enojado, discutiendo con mi abuela o con mi tía Silvia; alzando una copa de vino; llevándome de la mano por (Leer más)
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Solsticio de Invierno-Mi primera...

hace 3 años
En una casita de dos pisos, en el pasaje El Roble, de la Villa O`Higgins , en la salida poniente de la capital , viví mi primera infancia. Aquel mundo inicial era perfecto: una madre entregada por entero al cuidado del hogar; orden y limpieza; comidas deliciosas; masivas fiestas familiares; entretenidas vacaciones de invierno; vacaciones de verano en Quintero, un balneario cercano a Valparaíso, en la Quinta Región, o en Constitución, un balneario cercano a Talca, en la Séptima Región; un padre trabajador, responsable, amante del futbol de barrio del día domingo, de la buena mesa, de los buenos vinos y los mariscos, malgenio y cariñoso con los suyos; matinées dominicales en el cine Metro, de la calle Bandera, en el centro de la capital; compras de ropa en la tienda “Los Gobelinos”, de calle Ahumada con Compañia, o en (Leer más)
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Solsticio de Invierno-Los orígenes

hace 3 años
...Llegué al mundo un catorce de Enero, allá por el año 1963 . Mi padre supo de mi existencia cuando se iluminó el letrero de hombrecito en la sala de espera de la Clínica Central, ubicada en la calle San Isidro, a cuadras del Cerro Santa Lucía, en Santiago de Chile. Mi padre, Jaime, bordeaba por aquel tiempo los 20 años y estudiaba Ingeniería Química en la Universidad Técnica del Estado, además de trabajar en el Laboratorio Chile, un laboratorio farmacéutico que se ubicaba por aquellos años en la calle Ecuador, cercano al barrio de la Estación Central, la estación de ferrocarriles de la capital. De cabellos oscuros, aspecto adolescente, en la mayoría de las ocasiones impresionaba de menor edad. Su aspecto delgado y su peinado engominado hacían recordar a James Dean, la estrella del cine norteamericano trágicamente fallecida, y (Leer más)