Hace mucho que no tenía una tarde de paseo, un domingo en Santiago de Chile. y hoy fue un verdadero placer urbano lleno de reencuentros notables con mi ciudad. Me invitaron a almorzar al 'squadritto' restaurant italiano que queda en la calle Rosal. Luego caminamos hasta llegar al Bellas Artes, estaba lleno de niños, familias, vendedores, con un producto genial: una varita con muchos pajaros que sonaban y estos vendedores lo hacian circular por nuestras cabezas. Desde el Museo, como una gran galería, vimos por una hora un gran espectáculo de dos mimos que su escenario era la calle y tomaban como protagonistas para su rutina, a los autos, se subian a los techos, se hacian los atropellados, se subian a los autos, una rutina de alto riezgo pero genial, algunos se lo tomaban con humor, otros muy molestos -nuestro
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