Este ha sido un día doloroso. No puedo respirar porque el dolor del corazón me oprime el pecho, no puedo hablar porque tengo un nudo atorado en mi garganta, incluso al moverme casi siento el dolor de no tenerte...
Hoy estoy desesperada. Quisiera gritar, quisiera correr, quisiera abandonarlo todo, quisiera perderme de esta realidad, quisiera huir de mi misma, quisiera olvidar, quisiera no sentir.
El consuelo de la gente no me sirve, todos esperan que sonria, que camine, que salga, que finja que este dolor no existe y si existe, es real, es frustrante, casi lo puedo tocar, lo siento en la piel, en los labios y, sobre todo, lo siento en el corazón.
Lo único que me mantiene funcional es mi hija, vivo por ella y para ella, pero cuando se duerme soy presa de la tristeza, del dolor
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