Me falta incluirle imágenes a estos post, necesitaré una buena galería de fotos... a armarse de paciencia.
Pienso que la gran trampa es esa palabrita que llamamos
progreso. Es obvio: en cuanto decimos que algo es bueno, claro que queremos ir hacia allá. ¡O sea!. Por supuesto que todos queremos
progresar. Es algo medio instintivo, supongo que con base en la biología, el hedonismo natural de los seres vivos.
La trampa está en el qué: a
qué llamamos progreso. En cuanto fijamos la meta los sistemas se van a mover solitos hacia allá, para eso estamos diseñados. Es de perogrullo, pero si pensamos que progresar es comprar o cambiar más cosas, poseer, volvernos expertos, entonces
adquirir nos hará más felices - al menos por unos quince minutos ¿te has fijado cuánto te dura el efecto de algo nuevo que compras?
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