Querido papá... mañana es tu día... y no creo que no te merezcas por lo menos que te escriba algo por aquí aunque tenga que dejar de lado mis interese personales, mi universidad, y mis historias...
No sabes lo mucho que agradezco todo lo que me enseñaste, los valores, las virtudes, el amor a la familia, y el sacrificio constante, la eterna responsabilidad y la ayuda a los demás. Te extraño.
Creo que cada vez afirmo más mis ideales, y son un fiel reflejo tuyo... si hasta en las mañas me parezco a ti... Duele aceptar la realidad, pero Dios quizo que las cosas fueran así, y he aprendido a conllevar este estado lo más maduro que he podido.
Aún recuerdo esa última conversación que tuvimos por teléfono, donde me decías lo mucho que me querías y lo luego que
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