Años Años atrás, psicólogos de la Universidad de Kentucky que analizaron el estado de salud y la longevidad de 180 monjas, hallaron que la única variable a las que se podían atribuir las diferencias observadas en esos aspectos era la presencia de emociones positivas en antiguos relatos que habían escrito antes de ser ordenadas.
Las monjas que reflejaron en sus escritos emociones positivas -felicidad, alegría- gozaban de mejor estado de salud y vivían una media de diez años más que las que prácticamente no expresaron emociones. El 90% de las monjas del grupo más alegre seguía viviendo a los 85 años, en contraste con el 34% del grupo menos alegre.
Hasta la fecha, son muchos los estudios que muestran que las personas que tienen un estilo emocional positivo presentan menos riesgo de contraer enfermedades y disminuyen, además, la mortalidad, los
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