Después
de largos meses de profundas cavilaciones e instrospección he vuelto a
ver la vida alegremente, disfruto de la brisa que mueve mi pelo, de la
sonrisa de mis hijos, de sus logros, abrazos, valoro el amor de mi
marido y de todo lo que ha tenido que soportar debido a mi
cuestionamineto intenso de mi vida, de lo que quiero y no, de lo que me
da felicidad y no, he renacido de mi propia destrucción, de mi depresión
egoísta. Te agradezco
el haber estado estoico a mi lado, cuando no quería a nadie, porque no
me quería ya a mí, porque no le veía gracia a la vida que teniamos; de
igual manera doy gracias por haber pasado por esto, ya que me hizo
descubrir las verdaderas maravillas de la vida y a retomar el camino de
alegría,
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