No quiero llegar a confundir el auto-boicot o ascética de bolsillo con la aceptación del sufrimiento por puro susto a la vida.
Lo primero puedo llegar a aceptarlo como una característica interesante en mi adorable y nunca bien ponderada personalidad, pero lo segundo no tiene ningún brillo. Y yo, claro, no puedo aceptar con sinceridad que no tengo brillo.
Habría que desandar un poco el camino (en la mañana estuve pensando en eso), quizá la suma de pequeños errores al final se haya transformado en algo importante. Volver a lo auténtico, a algo puro, pero no esa pureza puritana, me refiero a autenticidad, a un sentimiento espontáneo, original, no tan craneado.
Y mirando para atrás, lo más auténtico, y lo repetiré hasta el final, que hay y hubo en mi vida es el asombro ante Claudia. Si lograra sentirme, alguna
(Leer más)