Los vientos que cambian en nosotros son sagrados, y los rastros que el viento depura, y el cambio que cambia el cielo Este camino no es sólo religioso, es un intenso tributo por lo inherente a la vida. Sagrados son los árboles y los ríos, el mar y los volcanes, los desiertos y la cordillera, la sonrisa de mis hijos y sus pensamientos cotidianos, sus palabras, sus esperanzas, sus miradas, sus desalientos. Sagrados son los pájaros, el canelo y las mareas, las abejas, la arena, las madrugadas, la lluvia, la vida de todo y de todos. Entonces la dificultad no es que los vientos cambien, porque en nosotros cambian de manera inquebrantable. La dificultad es interna y esa es una puerta que se abre desde dentro Nos queda crecer, expandir la conciencia; sólo eso. Después el viento fresco será suave,
(Leer más)