Me encanta cuando se abre un nuevo lugar en Valparaíso, éste lo esperábamos hace dos años, desde que cerró las puertas Apolo 77 en Cerro Alegre que a pesar de su éxito tuvo que emigrar. Pasó tiempo, cambio casa, de cerro, estilo y también la carta. Sorprendiéndonos con la pureza de lo simple, de lo bien hecho, el buen sabor, la buena experiencia.
Entrar a este nuevo espacio de líneas limpias, volúmenes abiertos y distendidos, trasparencia y amplitud, en el centro, una barra larga con mucho carácter en desnivel, invitan a sentarse a degustar un coktail de la casa: Yo probé uno de un fruto cítrico con Vodka, muy bueno.
Luego un tiradito de Lisa con jengibre: cortes frescos, puros, bien mezclados, un acierto. Luego yo comí un magret de pato sobre lentejas con unas callampas, muy bueno. La apuesta
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