Desde que era muy chiquita me empezó a gustar el punk. Me recuerdo a los diez años recorriendo caminos rurales mientras en mi walkman sonaban Ramones, Sex Pistols y A77aque (los Back Street Boys del punk). Anarchy in the UK, I Wanna be Sedatted, todo lo que es la sandía calá. Este gusto era compartido -e inducido- por el Ternero, que después dejó de lado su Alma Máter musical para irse a escuchar canciones guerrilleras centroamericanas. Radical.
Así, con la ayuda de los años, del Ternero y de mi amigo Reto (a quien conocí a eso de los 16 años, en las épocas en que era un punki-radical-conmechasparásytoalavolá) fui aumentando mi arsenal musical punketa. Las colaboraciones del Reto eran siempre ezpañolísimas. El Último Ke Zierre, La Polla, Los Muertos de Cristo, entre otros nombres y líricas que paraban todos mis
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