Es un tiempo de complicaciones de salud. Reelaboración de estrategias de tratamiento, nuevos exámenes otras medicinas.
Ante estas realidades, nada que decir. La medicina tiene sus timings sus métodos. Nada depende de mí cuando he declarado a priori mi total confianza en el equipo médico.
Espiritualmente, la paz se abre paso. El deseo de ponerse ligero de equipaje, de abandonar las viejas quejas, las iras…la no aceptación.
Un breve cuento que alguien amablemente me envió, sirve para ilustrar mi disposición en estas horas.
“Un párroco comienza a notar que un niño de unos 12 años, todos los días concurre puntualmente a una hora a ponerse de rodillas silencioso ante el altar.
El párroco, intrigado por la perseverancia del niño lo aborda un día y le dice: “hijo, veo que vienes todos los días a arrodillarte ante el altar, cuéntame qué
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