El dicho versa así: dos son compañía y tres son multitud. Bueno nadie dijo nada de lo que es una sola persona, pero me imagino que eso describe mi situación habitacional actual. A pesar de lo que yo pueda hacer, que por lo general es lo contrario a lo que debería, estoy en esa edad insoportable en donde hay un afán, insoportable también, por irse a convivir en pareja. Si bien el concubinato no es mi estilo personal, me dediqué a escuchar atentamente a todos aquellos amigos que, entre felicidad y quejas, hablaban de su experiencia al compartir no sólo la cama, sino que además el departamento, con ese de quien creen estar enamorados. Lo primero que descubrí es que los clichés son ciertos. Vale decir: sí, por una extraña razón los hombres creen que dejar la tapa del WC
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