Innovación y creatividad son palabras de moda. Aparecen en innumerables discursos de autoridades de gobierno y empresarios, para conferirles, a través de ellas, una señal de modernidad progresista a sus propuestas. La idea, por supuesto, es buena. Hay un claro interés y la percepción de que estos conceptos son elementos clave para el desarrollo del país en el contexto de agregar valor y crear empresa que no dependa de los recursos naturales sino del conocimiento y del surgimiento de ideas. Sin embargo, así las cosas, el tema es que no siempre el tema es abordado con la consistencia necesaria, y poco se dice de
cómo pasamos del discurso a la acción. En este contexto, la innovación y la creatividad son parte de un proyecto país, que debiera estar presente en todos los ámbitos: educación, empresa, nuevas tecnologías, imagen país (y
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