Ayer
necesitaba pensar, así me vestí bien, me perfumé, y salí tranquilo a caminar.
En la plaza de 1 y 38 había dos chicas sentadas. Íbamos yo y mi puto día
pasando por frente a ellas cuando escucho que una, sin pudor, y en voz bien
alta, le pregunta a la otra: -"¿le das?".
Lamentablemente
(o por suerte) no pude escuchar la respuesta, pero seguí caminando con algunas
inesperadas reflexiones:
Uno: sigo vivo, porque al menos generé una duda.
Dos: las mujeres no tienen más vergüenza de nada y están aparcando en un
terreno ancestralmente reservado para el género varonil.
Tres: me quedé pensando seriamente en cuál habría sido la respuesta, siendo
sólo estaría justificada por una impresión visual.
Cuatro: seguramente le dijo -"no, ni en pedo, es
chueco, pelado y esa bufandita lo hace re puto".
Cinco: no es
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