Cada cierto tiempo termino por sucumbir a mis defectos. Como en aquella película "Seven" (los siete pecados capitales). Me veo sujeto a mis múltiples imperfecciones y como los personajes enjuiciados y sentenciados por el sicópata caigo en la pereza, la soberbia, la ira, la lujuria, la gula y la envidia. Creo que la avaricia es el único del que me salvo, aunque tampoco puedo decir que soy una persona muy altruista o generosa. En mi defensa puedo decir que casi todos mis pecados o defectos (para dejar fuera la moral cristina) no son constantes, suelen ser esporádicos. Pero es que esta clasificación de Sto. Tomas de Aquino sobrepasa la religión y su moral. Es más bien un Decálogo de conducta aplicable a cualquier Época, Cultura, o Sociedad y esta claramente encaminado al bien común. Detesto a mi conciencia, sin duda
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