Generalmente decimos buenos días sin pensar en realidad lo que eso implica, como casi todas las palabras que usamos en nuestro afan por ser y estar presentes, por comunicarnos. Lo correcto sería decir buen día manifestando el deseo que, a quién va destinado este saludo, le vaya bien en el transcurso de ese día o quizás nos referimos a que el tiempo sea bueno. Lo concreto es que, sea como sea, les deseo un día que contemple ambas cosas.
Una foto para identificarnos:
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