La vida y la obra de Carlos Pezoa Véliz (1879-1908) fueron, y aún lo son, objeto de contradicciones.
Unos aseguran que fue hijo bastardo de una criada y de un inmigrante español. Silva Castro, que recogió en 1964 toda o casi toda su obra y la encabeza con un estudio (Pezoa Véliz, 1879-1908) bien documentado, asegura que sus padres legítimos fueron José María Pezoa y Emerenciana Véliz, y no, como había afirmado Ernesto Montenegro, sus padres adoptivos. En las cartas del poeta, la filiación legítima queda, según Silva Castro, bastante clara. No parece posible que a sus 24 años Pezoa ignorara su supuesto pasado espurio.
Pero la importancia es que, hijo legítimo o natural, su vida no fué, como habría dicho Darío, “un lecho de rosas”. Desaparece de la casa durante muchos días y suele vagabundear; a veces tiene que
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