Se ve
tan seguro y confiado
el
señorito mirando de lejos con orgullo
con paisaje
de cielo y cerros,
para que
envidien al mayor emprendedor
de clase
media de la nación.
¿De
dónde saca telúricas ganas de traición?
¿ Por
qué a venir usted a tomarle la mano a mi vecina,
cuando
lo único que ha hecho es destrozárselas?
Ay! Mi
señorito,
carita
de muñeco de trapo,
y
barriga llenita de azufre,
ni con
los ojitos operados
puede
ver
como el
sabueso de la ultratumba
le
quiere comer.
Ahora le
digo a usted,;
correlé,
correlé, correlá,
correlé
que el sabuesito se lo va a llevar
y las
tarjetitas no le van a salvar.
Vamos!
¿Por qué no oye al pueblo un poquito más?
Mientras,
un consejo nada más
no
espere los tiempos de su partido,
guíese
por los tiempos en
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