Mujer
He presentido
tu alma arrollada, palpitando
tu corazón colmado de emociones,
Confundida a veces, pero cuando
lo adviertes, te retraes al balcón
de la indiferencia, al castillo de torreones
Erguido de ausencias.
Mujer
Esta vez no intentaré subir a tu muro
no podría conquistarlo (¡hay demasiados obstáculos
imposibles!).
Y no hablo de derrotas: derrotado,
es el que se abandona cualquier día
a la certeza de su cobardía.
Yo sólo daré tiempo al tiempo.
Mujer
En tanto, con celo de pantera
de amortiguados pasos al acecho,
pisaré cada huella de tu encanto
y afilaré mi voz a la manera
de un serpentino encantador.
Mujer
Mi pecho, requebrado de besos remordidos,
se prohíbe decir lo que quisiera, tiembla y
palpita.
-¿No oyes sus latidos?
(Autor de este poema, desconocido por este Neófito & Aprendiz))