Esa fue la expresión espontánea
de una transeúnte en Delta con Grecia, la caravana crecía, crecía, el
entusiasmo mucho más en los pobladores, los que conducíamos mirábamos hacia
delante y la caravana era interminable.
Los motoqueros verdaderos guardianes, guiando y controlando el tránsito, empoderados de su enorme responsabilidad.
Emociona
recordar las señoras con sus familias en las calles elevando al viento las
pancartas con la figura de ClaudioOrrego , aplaudiendo y sonriendo, los niños
saltaban de algarabía.
Era una fiesta, una gran fiesta de unidad; una fiesta de sentirse hermanos, sin diferencias sociales, donde los
cantos espontáneos brotaban de las gargantas emocionadas.
Momentos imborrables ¡cómo
no te vas a enamorar de Peñalolén!.
Webreporteros por Orrego: Julia