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Andre Mendfez

Bailando con la Loca

hace 2 años
Dentro de mi selección de hombres apetecibles están consideradas varias características que mas bien, y a estas alturas, vienen siendo clásicas y que son factor común en ellos: barba, pelo corto (ojala rapado), cuerpo grueso y tosco, medio peluo, cosas por el estilo, y por sobre todo, y al parecer un requisito transversal en la fauna de mariconlandia postmoderna, sea varonil (en otras palabras que no se le note lo maricón, al menos no a todas luces). Y esta característica es primordial en muchos de los sentidos y aspectos relacionados con lo que a buscar pareja, independiente la temporalidad y fines de esta, se refiere, y nosotros, los maricones, somos capaces de distinguir hasta el más mínimo atisbo de mariconismo a kilómetros de distancia. En mi corta vida, he conocido a muy, pero muy pocos hombres de los cuales puedo (Leer más)
Andre Mendfez

Historias de amigos de amigos.

hace 3 años
Hoy contare una historia. Le sucedió al amigo de un amigo. Hablo de David. Él es un hombre normal, levemente mas afeminado que el resto de hombres que conozco, aunque lo suficiente para ser distinguido como homosexual a todas luces. De rostro y brazos morenos, torso peludo, cuerpo moldeado a lo bailarina. David gozaba de una adicción poco común. En su vida los hombres muy poco placer le provocaban y los culpaba de las excentricidades que con voluptuosidad disfrutaba. David era adicto a los cepillos de dientes. Si, tal y como leen. Tiene mas de cien, doscientos, los tiene de todos colores, pero, por encima de eso, y como pregona, de todos los tamaños y formas: ergonométricos, limpia lengua, de mango grueso y delgado, y en los albores de la modernidad, que hasta vibran. David cuenta que su primera experiencia (Leer más)
Andre Mendfez

16 años y 25 Centímetros

hace 3 años
Aburrido el fin de semana me planté a llamar al fono gay para ver qué ofrecía de entretención el número aquél, cinco ocho cinco ocho cinco etcétera, etcétera. Aburrido hasta el hartazgo. Lo mismo de siempre: voces somnolientas se entrecruzaban con las mariposas diva-porno cuyo ano suspira más fuerte que su boca. El escaso lenguaje me hacía presagiar a las bostas iletradas y calientomáticas que estaban al otro lado de la línea. Seguí escuchando, a ver si alguno me despertaba interés. 16 años, 25 cm, sector centro. VEINTICINCO CENTIMETROS!!!!. Deprimido intuía y reflexionaba lo injusta que era la neo genética que nos golpea y arrebata esa naturalidad de la generación de los nacidos en los ochenta. Meditabundo aún, imaginaba un encuentro con el mozalbete, supuestamente superdotado. Lo imaginaba feo, loca, probablemente negruzco y con serios problemas de feromonas revoloteando por (Leer más)
Andre Mendfez

La visión "Maricón Estandar"

hace 3 años
¿Han notado que la masa bruta aun sigue encasillando a los homosexuales como un subgénero satélite del sexo femenino?. Claro, la mayoría de los maricones que pertenece a las luminarias y que osa declararse abiertamente como tal, son precisamente los que mas enarbolan a que nos veamos como unos remedos del conjunto de conductas tipo de una mujer hueca, escandalosa e hiperventilada, convengamos en la mujer Garcia Lorca. Y aunque no son estas las conductas que mas odio del homosexual estándar, si me parece insólito que en vísperas de finalizar el calendario maya, sigamos pensando que para ser homosexual tenemos que cumplir con ese “deber ser” que implica mujerearse, usar pantalones a la cadera y sociabilizar lo mas posible cosa que todos nos quieran como “el maricón que nos hace reír”. Muchas veces me han dicho, en su mayoría hombres (Leer más)
Andre Mendfez

Presentación:

hace 3 años
Más o menos he sido un detractor de todos los convencionalismos existentes. Y, teniendo en cuenta que esta es una web orientada a la “comunidad” (llamare así al conjunto tropa de homosexuales que atiborran el planeta y que están leyendo), me hace pensar en lo dicótomo que me debo leer (o ver) escribiendo para una instancia convencionalista como esta. Ahora, como también la censura es un convencionalismo, prefiero ocupar mi fervoroso provecho en pro de despotricar y descuerar a cuanto objeto (o sujeto) se me ocurra en vez de seguir echado en mí cama mirando alguna peliculilla esnob. Aplicando dicha lógica, lo primero que yo, por convencionalismo propio, debería hacer, es descuerarme inescrupulosamente frente a ustedes para que estemos en igualdad de condiciones, en el caso de que se les ocurriese, claro esta, afrentarme. Pero no lo haré, ¿saben por (Leer más)