No paro de llorar, lo he llorado todo y por todos, no se, tal vez es depresión, o quizás solo una acumulación de liquido lagrimal.
Comencé así casi al despertar, mientras la lluvia afuera azotaba las calles sin piedad, aquí yo... no ceso de llorar...lo intento y no puedo parar... es imposible.
Las lágrimas fueron paulatinamente, humedeciendo mi rostro, mi cuello, mi pecho, mi regazo, mojaron mi camisón, luego las sabanas, se escurrieron hasta el colchón y no lo podía evitar.
La fluidez de mi pena comenzó ha formar pequeños charcos sobre el piso, que con el transcurrir del tiempo, se comienzan a juntar, hasta convertirse en salobres lagunas que penetran furtivamente a través de sus tablas, buscando consumirse finalmente en la tierra.
Al principio la calidez de mis lágrimas, que empapan mi cuerpo, son agradables casi reconfortantes.
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